Equilibrio, fuerza, agilidad, son sólo algunas de las características físicas con las que un navegador con vara de bambú debe contar para recrear el espectáculo que bien podría formar parte de una película de artes marciales.
Y aunque podría catalogarse como tal, la Navegación con vara de bambú, es, como su nombre lo indica, una forma de navegar en una barca hecha a base de un sólo tronco de bambú, y que fue en su origen, un medio de transporte acuático de de la cuenca del río Chishui, al norte de Guizhou.
Los navegantes se desplazan libremente por el río impulsándose con una vara de bambú, moviéndose con tanta soltura como si estuviera en tierra firme, y que se ha convertido, por su belleza y complejidad, en una tradición folclórica y una actividad recreativa y competitiva distintiva para grupos étnicos como el pueblo miao.


El intérprete se sitúa descalzo sobre un tronco recto de bambú moso de unos 15 centímetros de diámetro y más de 8 metros de longitud y utilizando el tronco como embarcación, empleando una vara recta de bambú, de unos 5 centímetros de diámetro y cerca de 4 metros de largo, a modo de remo.
Puede avanzar impulsándose mientras dirige el tronco a través de las olas, o bien sujetar la vara con suavidad para mantener el equilibrio mientras se deja llevar tranquilamente por la superficie del agua.
Los que practican la actividad realizan con destreza maniobras como retroceder, girar, trazar curvas e intercambiar las varas.


Durante la actuación, sus movimientos son ágiles y ligeros, sus pasos elegantes y sus acciones fluidas y bien coordinadas, todo ello acompañado de un porte sereno y visualmente impactante.
El municipio de Datong, en Chishui, se ha convertido en un centro destacado para este arte, donde los habitantes locales realizan acrobacias, tocan instrumentos tradicionales como el lusheng y organizan competiciones regionales de velocidad.



