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Su sólo nombre es un viaje por la historia y la aventura pues es no sólo está ligada a la historia de la antigua Grecia, sino a historias y aventuras que han trascendido el territorio griego.

Esparta no sólo fue el eterno rival de Atenas y el hogar de valientes guerreros como Leónidas y los 300 que cayeron heroicamente en la legendaria Batalla de las Termópilas, sino que fue el reino mítico del rey Menelao y de Helena, la joven mujer cuya belleza desencadenó una de las batallas más épicas de la humanidad: la Guerra de Troya.

La actual Esparta, con sus calles arboladas, amplias plazas, elegantes edificios neoclásicos y un urbanismo impecable, fue fundada en 1834 sobre las ruinas de la antigua ciudad que fue destruida en el año 396 de nuestra era por los visigodos, está rodeada por una llanura verde que se extiende alrededor del pueblo, llena de olivos, naranjos, limoneros y moreras.

Rodeada por las cumbres del monte Taigeto, y la cadena montañosa de Parnon, Esparta es una ciudad acogedora y vibrante, con una inmensa importancia histórica y un entorno natural único, que, a pesar de carecer de un sitio arqueológico que muestre su antigua gloria, representa toda una experiencia por su ambiente y urbanismo.

Sus edificios modernos en convivencia armoniosa con los restos del pasado antiguo, enmarcados por los paisajes de montaña que ofrecen varias rutas de senderismo, hacen de Esparta un destino que bien vale la pena visitar.

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