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El ajo es una raíz que se usa comúnmente como especia y su uso para tratar resfriados y gripe es quizá uno de sus usos alternativos más famosos, pero poco saben su impacto en el sistema inmunitario y como antioxidante.

Recientemente se ha propuesto a Allium sativum, como se llama al ajo en latin, y sus derivados como candidatos prometedores para mantener la homeostasis del sistema inmunitario.

Los investigadores Arreola R, Quintero-Fabián S, López-Roa RI, Flores-Gutiérrez EO, Reyes-Grajeda JP, Carrera-Quintanar L, Ortuño-Sahagún D. en su investigación publicada en el Journal of Inmunologic Research se dieron a la tarea de evaluar los resultados experimentales más recientes, que indican que el ajo parece mejorar el funcionamiento del sistema inmunitario.

Esto se debe principalmente a que estimula ciertos tipos de células, como macrófagos, linfocitos, células asesinas naturales (NK), células dendríticas y eosinófilos, mediante mecanismos que incluyen la modulación de la secreción de citocinas, la producción de inmunoglobulinas, la fagocitosis y la activación de macrófagos.



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El estudio tambien examinó la inmunorregulación mediante extractos de ajo y compuestos aislados, que pueden contribuir al tratamiento y la prevención de patologías como la obesidad, el síndrome metabólico, los trastornos cardiovasculares, la úlcera gástrica e incluso el cáncer, esto en el contexto de la disfunción inmunitaria desempeña un papel importante en el desarrollo y la progresión de varias enfermedades.

Así, concluyeron que el ajo modula la secreción de citoquinas y que dicha modulación podría constituir un mecanismo de acción para muchos de sus efectos terapéuticos.

En resumen, la amplia variedad de efectos que se han reportado de las preparaciones y extractos de ajo son beneficiosos y útiles, pero la presencia y potencia de los compuestos del ajo varían según el método de preparación y extracción.

En este contexto, otros estudios encontraron que dosis de 400 a 2 mil 560 miligramos durante un máximo de tres meses fueron efectivas para reducir los marcadores de inflamación, y si bien puede causar mal aliento, olor corporal y malestar estomacal, no se encontraron efectos secundarios graves.

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