El Cabo Oriental de Sudáfrica aún presume de los rinocerontes, elefantes y grandes felinos que atraen a turistas internacionales, en parte gracias a la creciente iniciativa para restaurar los densos matorrales que antaño cubrían sus valles y llanuras donde el gran protagonista es el spekboom (Portulacaria afra), un arbusto o pequeño árbol que los expertos consideran clave para le preservación del ecosistema.
La capacidad del spekboom para absorber y almacenar agua lo hace resistente a la sequía y al fuego, además de ser una fuente confiable de forraje tanto para el ganado como para la fauna silvestre cuando la vegetación se marchita.
A medida que crece, las ramas inferiores del spekboom se extienden cerca del suelo, atrapando la hojarasca que enriquece el suelo y previene la erosión durante los aguaceros. Sus raíces permiten que la valiosa lluvia se filtre al suelo.
Además, por si fuera poco, también posee una enorme capacidad para secuestrar carbono.
Históricamente, los humanos también han dependido de esta planta, absorbiendo la humedad de sus hojas para aliviar la sed y evitar la deshidratación, y utilizándola para aumentar la producción de leche materna y tratar afecciones de la piel.
De acuerdo a un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la importancia la presencia del spekboom aumenta la resiliencia de los ecosistemas y las comunidades ante las presiones climática por lo que actualmente impulsa una iniciativa de restauración de matorrales en la región que fue nombrado proyecto emblemático del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas.
Foto portada de Todd Brown de la UNEP



