En los Valles Centrales de Oaxaca, el agave define tanto el paisaje de los bosques tropicales secos como los medios de vida locales.
Durante generaciones, el cultivo de esta suculenta nativa ha sustentado la producción de mezcal, una bebida espirituosa que es mucho más que un producto básico.
Pero durante la última década, la demanda mundial de mezcal creció rápidamente, lo que significó que la producción de agave se haya expandido rápidamente.
En algunas zonas, este crecimiento estuvo acompañado de un uso insostenible del suelo y monocultivos de agave, lo que aceleró la degradación del suelo y la pérdida de biodiversidad.
Entre 1995 y 2022, las plantaciones de agave representaron el 62 por ciento de la pérdida de bosques en ciertas zonas de Oaxaca lo que implica un impacto negtivo no solo a nivel regional sino para todo el país, pues el estado de Oaxaca es uno de los estados con mayor biodiversidad de México al albergar en sus bosques secos la mayor variedad de reptiles y anfibios del país, y de sus más de 9 mil especies de plantas, 722 no se encuentran en ningún otro lugar del planeta.

Sin embargo, los medios de vida en el estado siguen dependiendo en gran medida del agave, tan sólo en 2023, Oaxaca fue responsable de más del 90 por ciento de la producción de mezcal de México.
En este contexto, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) implementó a través de la organización conservacionista Pronatura Sur, un proyecto donde los productores reciben apoyo para restaurar paisajes degradados mediante la agroforestería y promover una cadena de valor de agave-mezcal más sostenible.
El proyecto apoya a colectivos como Las Guardianas promoviendo prácticas de producción respetuosas con el medio ambiente, protegiendo los ecosistemas de agave y promoviendo la equidad de género mediante capacitación, apoyo legal, planificación empresarial y asistencia en comercialización.
Mediante capacitación práctica en agroforestería, prácticas de conservación del suelo y el agua, y el uso de bioinsumos y especies nativas, el proyecto ha fortalecido la gestión sostenible de la tierra y la restauración del agave para 157 productores.

Entre los resultados destaca el área protegida para la restauración establecida en la localidad de San Luis Amatlán, y que es uno de los muchos sitios que contribuyen al objetivo del proyecto de mejorar la gestión de 76 mil hectáreas de tierra en Oaxaca.


