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El show del medio tiempo del Super Bowl evolucionó de un mero espectáculo a uno de los canales más importante de emisión de mensajes con contenido cautivante.

No sólo se trata de música, luces y espectacularidad, sino de mensajes, cultura, contracultura, política y más.

Ya en 2025, Kendrick Lamar, protagonizó la primera actualización solista de hip-hop en el Super Bowl, sin estribillos, ni melodías, solo versos, escupiendo la verdad sin filtros ni inmutaciones, con poesía.


En esa actuación, no se limitó a la música, sino a la verdad, la rebeldía y las revoluciones individuales que se desataron en las mentes de quienes estaban dispuestos a aceptar su reto, así, Lamar presentó su versión politizada de “The Great American Game”, narrada por el Tío Sam en voz de Samuel L. Jackson.

Este año, Bad Bunny, hizo de las suyas con un espectáculo inolvidables que cautivó al público de manera distinta.

Este año, Bad Bunny rindió homenaje a sus raíces puertorriqueñas mediante una alegre celebración de su herencia.

Lo más relevante es que días después, el público sigue descifrando y analizando cada pequeño detalle del histórico concierto de Bad Bunny, interpretado casi íntegramente en español, desde las apariciones estelares de Ricky Martin, Lady Gaga y otros, hasta el reconocimiento a su histórica victoria en los Grammy y las innumerables referencias explícitas a la vida puertorriqueña y la cultura latina.

Da alegría ver como lugares que se supondrían banales, son ahora epicentro de discusiones importantes.



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