Tal y como lo diría el poeta turco Cemal Sureya, el desayuno es la verdadera definición de felicidad en Turquía, y esto es debido a una larga tradición que lo hace rico y variado.
Aunque los ingredientes pueden variar ligeramente según la región, en esencia, el desayuno turco típico ofrece lo mejor de los productos locales frescos.
Puede probar todo tipo de quesos, desde frescos hasta curados, mermeladas de frutas y verduras orgánicas, aceitunas negras y verdes de primera calidad y abundante aceite de oliva virgen extra para rociar el pan.
También se pueden incluir huevos de gallinas camperas cocidos, o tortillas con “sucuk” una salchicha picante.

Las hierbas y verduras de hoja verde recién cosechadas, salsas picantes para desayunar como la acuka, miel con flores endémicas de las tierras altas de Artvin, pasteles fritos y horneados como el pan Pişi, el pan de masa madre Vakfıkebir de Trabzon, o diferentes tipos de “börek” ese pastel salado hojaldrado con diversos rellenos.

Para completarlo, disfruta de una especialidad del Mar Negro: el mıhlama, hecha con abundante mantequilla aromática, queso kolot local y harina.

¿Qué bebida acompañará tu desayuno de cinco estrellas? pues obviamente, una taza de té negro turco recién hecho o una taza de café turco para despertarte y prepararte para el largo día que te espera.
De hecho, la palabra “desayuno” en turco, kahvaltı, es una combinación de las palabras “café” (kahve) y “debajo” (altı).


