El flamenco es sin duda una de las manifestaciones culturales más importantes de España, y va mucho más allá de la música, para integrarse en diferentes expresiones artistas, y la moda no podía ser la excepción.
Los trajes y la vestimenta flamenca se ha extendido más allá de los escenarios para convertirse en parte de las tendencias del país, y sus olanes, estampados y colores se cuelan cada vez más en la moda urbana.
Si bien el traje flamenco es el único traje regional de España que sigue la moda, que varía, que cambia y que crea tendencias.
Según los expertos, la primera versión de los trajes que conocemos se manifestó en las ferias ganaderas andaluzas del siglo 19 a donde las vendedoras, esposas de ganaderos, gitanos y campesinos, acudían luciendo delantales con volantes sobre túnicas estampadas.









De estos lugares, la forma de vestir se habría extendido de las clases bajas a las altas, quienes perfeccionaron el traje y añadieron detalles de mayor calidad.
Lo que si está probado, es que en 1929, con la oficialización de la Feria de Abril de Sevilla, la feria dejó de ser un mercado ganadero y se convirtió en el evento que conocemos hoy: una semana donde la música, la gastronomía y el baile son los protagonistas.
Pero el éxito de la alta costura vinculada al traje fue sin duda el Desfile Internacional de Moda Flamenca, inaugurado en 1995.
El evento, que se celebra anualmente en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla, dedicado exclusivamente a este traje se ha consolidado y actualmente presenta más de 42 desfiles profesionales, a cargo de más de 50 firmas de moda quienes muestran más de mil 700 vestidos.
Este año la Semana Internacional de moda Flamenca (SIMOF) se llevó a cabo de enero y febrero reuniendo y de acuerdo a los organizadores del evento, recibió más de 72 mil visitantes lo que es una muestra de la importancia que el atuendo ha alcanzado.





