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La Isla de Poquerolles, ubicada entre la Provenza y la Costa Azul francesa, es sin duda uno de los destinos favoritos de primavera, no sólo por el aroma de las aceitunas y las violetas que impregna el aire, sino porque ofrece una amplia gama de actividades al aire libre bajo el sol radiante.

Situada entre Marsella y Niza, Porquerolles es la mayor de las Islas Doradas frente a Hyères, con más de 7.5 kilómetros de largo y 3de ancho, es uno de los últimos paraísos que quedan en el Mediterráneo.

Entre sus atractivos naturales se encuentran sus calas bordeadas de pinos piñoneros, sus lagunas repletas de aves migratorias y sus senderos libres de coches, lo que representa una experiencia natural inigualable.



Además, al estar ubicada en la latitud de Cap Corse, se aseugar que un sol radiante brillar en primavera y que la temperatura alcance los 25 grados centígrados durante el día, temperatura ideal para disfrutar de un café en una terraza, o visitar el mercado de artesanías con sus puestos de especias y jabones perfumados.

La forma ideal de visitar la isla es sin duda la bici, pues la isla cuenta con 54 kilómetros de senderos señalizados y cuatro rutas que atraviesan la isla; pero también es posible rentar una barca y recorrer en pocos minutos para explorar las calas más bonitas y conocer sus playas y paisajes entre lagunas tropicales y paisajes minerales o verdes.

Descubrir Porquerolles en primavera también significa tomarse un tiempo para cultivarse y escaparse descalzo mientras se disfruta de las obras e instalaciones artísticas que ofrece Villa Carmignac, un centro de arte contemporáneo enclavado entre los viñedos del Domaine de La Courtade y un enorme jardín de esculturas.

Sin ola de calor, las suaves temperaturas primaverales son perfectas para hacer senderismo, y recorrer la naturaleza casi virgen de la isla que sin duda es uno de los tesoros de Francia.



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