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De acuerdo a datos difundidos por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la humanidad desecha más de mil millones de toneladas de alimentos al año, y las emisiones de gases de efecto invernadero que provienen de alimentos que finalmente se desperdician, representan el 10 por ciento de las emisiones a nivel mundial.

Además, se calcula que el 60 por ciento de todo el desperdicio de alimentos proviene de los hogares donde más de mil millones de comidas se desperdician cada día.

En este contexto, la organización compartió seis consejos para apoyar desde casa, a reducir la cantidad de alimentos desperdiciados y apoyar a la solución de esta problemática que afecta a todos.



A continuación, te las compartimos:

1. Compra con conciencia

Image by udayteja pilla from Pixabay

Planifica tus comidas antes de ir al supermercado y cíñete a tu lista de la compra; así, es más probable que compres solo lo que sabes que vas a usar. Revisa tu nevera con antelación para evitar comprar más de lo necesario o duplicar lo que ya tienes.

2. Cocina de forma inteligente

Image by Steve Buissinne from Pixabay

Cocinar más de lo que puedes comer puede generar desperdicio de alimentos, ya que muchas sobras terminan en la basura. La recomendación es medir las porciones para asegurarte de preparar solo la cantidad que tú, o el grupo para el que cocinas, y si te sobran alimentos, no los desperdicies, úsalos para reemplazar una comida que de otro modo habrías comprado, o incorpora los ingredientes sobrantes a una nueva receta.

3. Almacena con inteligencia

Guarda los alimentos secos en recipientes herméticos, las carnes frescas en el congelador o en el refrigerador, y las cebollas y las papas en un lugar fresco y oscuro. Almacena los alimentos de acuerdo a su naturaleza para que duren más tiempo.

4. Valora la imperfección.

Image by Jenő Szabó from Pixabay

Casi la mitad de todas las frutas y verduras se desperdician, debido en parte, a la preferencia de los consumidores por productos que se ven “perfectos” o “normales”, aún cuando una zanahoria torcida o una manzana con imperfecciones es son perfectamente aptas para el consumo. Así que no las rechaces por su aspecto: al elegirlas no solo ayudas a reducir el desperdicio de alimentos, sino también los recursos que se destinan a la producción de frutas y verduras: agua, semillas, tierra, mano de obra y combustible.

5. Comparte

Si te sobró comida o ingredientes, si tienes alimentos no perecederos que aún no han caducado, considera donarlos a un banco de alimentos local, donde tu excedente puede ayudar a alimentar a las personas más vulnerables de la comunidad.

6. Compostea los residuos orgánicos

Image by Joke vander Leij from Pixabay

Algunos residuos son inevitables, como las cáscaras de huevo, las cortezas de sandía y las pieles de cebolla, pero estos residuos, al ser compostados, devuelven nutrientes vitales a la tierra, mejoran la estructura del suelo y capturan carbono. Y si tienes un jardín, tus plantas te lo agradecerán.

Principal Image by Nick_the_Photographer from Pixabay



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