La industria de la moda se ha regido por la creativa y el dinamismo cultural, sin embargo, los retos a los que se enfrentan tienen más que ver con la eficiencia y la optimización de costos, aspectos que para los diseñadores emergentes, esto es fundamental.
De acuerdo a datos difundidos en el sitio del Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA por sus siglas en inglés) el 73 por ciento de los ejecutivos de moda consideran a la volatilidad de la cadena de suministro y la presión sobre los márgenes como sus principales preocupaciones.
Además, la ropa sigue registrando una de las tasas de devolución más altas del sector minorista, superando a menudo el 25 por ciento.
En este contexto la sostenibilidad de las marcas, sobre todo de las emergentes, depende en gran parte de optimizar el ajuste y la confección desde el principio, mejorar la lógica de escalado, y reducir la sobreproducción y el desperdicio.
Así lo consideró Jennifer JJ Lee, fundadora del estudio de diseño y desarrollo de prendas a medida con sede en Nueva York, ESQUE/BY, en un artículo publicado recientemente en el sitio de la CFDA que expone la necesidad de invertir en infraestructura, enfatizando en que esto no supone un retroceso respecto a la globalización sino que ofrece una base sólida y disciplinada que fortalece lo que viene después.

De acuerdo a Lee, la manufactura estadounidense no necesita competir en volumen, sino en la inteligencia con la que se fabrican las prendas antes de su producción a gran escala.
En este sentido, su empresa, en asociación con el Garment district de Nueva York, trabaja con diseñadores emergentes que lanzan sus primeras colecciones, marcas en fase de crecimiento que perfeccionan su arquitectura y estilistas o creativos que desarrollan prendas a medida.
El apoyo abarca desde la creación de patrones básicos y la elaboración de fichas técnicas listas para la producción hasta la supervisión del muestreo y la coordinación de la fabricación nacional de lotes pequeños.
Para ello, la empresa cuenta con patronistas, confeccionadores, costureras, gerentes de desarrollo de producto y estilistas internos.
Lee, quien tiene experiencia en ingeniería y desarrollo de productos, trabaja en la intersección de la artesanía, la tecnología y la fabricación moderna, brindando apoyo a diseñadores, estilistas y creativos a través del patronaje, el desarrollo técnico y la producción cercana.
Desde su punto de vista, las ideas derivadas de los encargos personalizados pueden servir de base para definir patrones básicos, la lógica de escalado y la documentación técnica antes de la producción en serie de prêt-à-porter.
Así como las casas de lujo han considerado durante mucho tiempo la alta costura como un proceso de investigación y desarrollo, los diseñadores pueden aplicar esta disciplina mediante la producción cercana, creando al mismo tiempo propuestas diferenciadas para su clientela.



