Para Turquía las relaciones con los países africanos son de gran importancia, no sólo por el pasado compartido, sino porque, con su población joven, sus recursos naturales y su tejido social, el continente es cada vez más visible e influyente en el sistema internacional.
Así, Turquía ha buscado desarrollar sus relaciones con África desde una perspectiva multidimensional e inclusiva y sobre la base del entendimiento y el respeto mutuos.
Una de las manifestaciones más tangibles y humanas de este enfoque sobre el terreno ha sido la creación de la Casa de la Cultura Africana ubicada en Ankara, cuyo objetivo es garantizar que los productos artesanales elaborados por mujeres africanas reciban un valor justo a través de una plataforma equitativa.



Esta iniciativa surgió de la visión de Emine Erdoğan, Primera Dama de Turquía, quien fue testigo directo de los procesos de producción, el trabajo y las dificultades que enfrentan las mujeres durante sus visitas a África.
Lanzada en 2016, la Casa de la Cultura Africana representa una concepción humana de la solidaridad que visibiliza el valor del trabajo, priorizando la dignidad de los productores y sus medios de vida sostenibles.
Establecida en Ankara con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores, el Ministerio de Cultura y Turismo y las instituciones pertinentes, la Casa de la Artesanía y la Cultura Africanas representa la materialización institucional de esta visión.



Operando a través de un modelo de cooperación inclusivo y centrado en las personas que reúne a instituciones públicas, el sector privado y la sociedad civil en Turquía, la Casa de la Cultura Africana se destaca como una iniciativa significativa que encarna la sensibilidad hacia los desafíos sociales y económicos que enfrentan las mujeres africanas, así como un espíritu de solidaridad y fraternidad, sin discriminación por idioma, religión u origen étnico.


