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La marca neoyorkina de accesorios Don’t Let Disco, fundada por la diseñadora Ashley Harris como un hobbie comerciado entre compañeros de trabajo y mercadillos de Brooklyn, dio el brinco al mundo de la joyería fina.

Conocida por sus piezas coleccionables de cuentas con un toque nostálgico, que se han ido posicionando en el mundo de la moda desde el 2020, el proyecto evolucionó en este 2026 para materializarse en una colección elabordada en oro amarillo de 18 quilates y plata de ley.

Las piezas se basan directamente en el lenguaje visual establecido por la marca desde su inicio, confiel apego a sus origenes.



Centradas en esferas de cristal de roca sin perforar, inspiradas en los “Pools of Light” victorianos, las piezas reinterpretan una técnica histórica de engaste que suspende la piedra sin perforarla, permitiendo que la luz pase sin obstáculos.

Cornalina, citrino, unakita y piedra moqui pulen el cristal translúcido, mientras que la colocación de diamantes con moderación introduce puntos de contraste más nítidos.

Esta expansión refleja una apuesta deliberada por la permanencia, tanto material como estratégica, ya que la compañía traduce sus códigos fundamentales de color, tacto y resonancia emocional en formatos de colección diseñados para ser coleccionables a largo plazo.



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