La diseñadora Danielle Hirsch Frankel, causó sensación al mostrar un rostro nuevo para una de las marcas de calzado más longevas de la moda, Birkenstock, que pasaron de ser objetos de uso cotidiano a objetos del deseo y complementos del romance
En una inusitada colaboración, Hirsch Frankel reinventó las sandalias al usarlas como complemento de su nueva colección de ajuares de boda.
Clienta de Birkenstock desde hace mucho tiempo, la diseñadoa abordó la colaboración como un estudio minucioso del extenso archivo de la marca, compuesto por más de 700 siluetas.
Cordones artesanales, suntuosas perlas y refinados adornos añaden un toque romántico, mientras que un motivo floral a medida, grabado en bajorrelieve en la suela, es la huella distintiva del espíritu caprichoso de la diseñadora.
Presentada en París y Nueva York este enero, la colección cápsula fusiona la tradición de 250 años del zapatero alemán con el lenguaje de diseño moderno y romántico de Frankel, ofreciendo una refinada reinvención de la comodidad, la artesanía y la elegancia para ocasiones especiales.



La colección incluye cuatro clásicos reinventados junto con dos estilos exclusivos y personalizables diseñados exclusivamente para Danielle Frankel: un zueco Boston pintado a mano y una sandalia Arizona bordada con delicadas flores de gasa.
Producidos con técnicas de alta costura en el taller de Frankel en Nueva York, estos diseños representan la expresión más sublime de la colaboración.
Capturada en París por el fotógrafo Stas Komarovski, la campaña se desarrolla en un íntimo salón de belleza, combinando el calzado con los esculturales vestidos de novia de Danielle Frankel.
Con un tono cinematográfico y una rica riqueza de detalles, las imágenes refuerzan el espíritu de la colaboración: una fusión entre tradición y modernidad, donde coexisten la sencillez y la elegancia.



